#YoMeQuedoEnCasa Día 66

Pues, por fin, hemos pasado de la fase 0 a la fase 1. No sabéis las ganas que tenía de poder salir, por fin, al paseo los tres juntos. Y, por fin, hemos empezado otra vez a acostumbrar a Gatosa al carricoche (se ve que al escucharnos y vernos a los dos, se altera menos), además echábamos de menos pasear en familia.

Os dejo un esquema de las cosas que se pueden hacer en la fase 1.

La verdad es que me da un poco de cosa cuando salimos de paseo porque nos encontramos a mucha gente sin mascarilla o que van andando por una acera estrecha y piensan que lo mejor es que se baje de la acera una mujer con su carricoche. Pero, la pequeñaja necesita su dosis de sol diaria.

Con el calor que hace, le hemos comprado ya las primeras prendas de verano, porque le pusiéramos lo que le pusiéramos acababa sudando y todavía no hace suficiente calor para llevarla sólo en pañal. Ya estaba empezando a pensar en hacerle una túnica la romana con alguna de sus gasas.

Esta semana además hemos empezado a jugar con más cosas para estimular a Gatosa, como con el gimnasio para bebés que nos han regalado y con el que disfruta mucho, tanto cuando la tumbamos hacia arriba intentando agarrar los juguetes, como boca abajo con su cojincito.

Además, en la última cajita que nos ha llegado de Bebénube, nos ha llegado un sonajero mancuerna que no suelta ni cuando la llevamos a cambiarle el pañal.

Esperemos que la situación mejore, ¿Cómo lo lleváis vosotros?

Publicado en Bebé, Sueño

Sí, yo he colechado

Poco antes de dar a luz, en una conversación informal con mi madre, me comentó que no se me ocurriese meter a dormir conmigo a Gatosa o no querría dormir en su cuna NUNCA.

Recuerdo la primera noche de Gatosa en el hospital, cada vez que intentábamos meterla en aquella cuna de plástico el resultado era el mismo. ¡Buah! Al final, pasamos la noche en vela, mirando al vacío y teniéndola en brazos.

A la mañana siguiente llegó la matrona de planta y me comentó que por qué no dormía con ella en brazos, ya que tenía las barreras para no volcar. Mi madre nos miró un poco raro, pero ya que los que nos quedábamos a dormir éramos el sr. Esposo y yo (y nos dormíamos por las esquinas), decidimos que no se perdía nada por probar. Y eso, fue lo que hicimos a la noche siguiente, colechar.

Pero, ¿qué es colechar?

El colecho es la práctica de dormir juntos, es decir, dormir en el mismo lecho, en la misma cama, tanto padres como hijos e hijas. El colecho es una práctica ancestral que lleva presente en la mayor parte de las culturas del mundo desde hace siglos, donde toda la familia dormía en la misma habitación, ya fuera por falta de espacio o por un patrón cultural establecido.

Malasmadres
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#YoMeQuedoEnCasa Día 47

Como ya comenté, Estado de Alarma nos pilló haciendo una visita familiar, y hace casi dos semanas que estamos ya de vuelta en casita.

Y me diréis “¡¡LOCA!! Con lo bien que estabas en Murcia! ¿Pa’ qué te vuelves?“, pues la verdad, la asquerosa verdad es que por necesidad. El jueves antes de venirnos conseguí ponerme en contacto con el endocrino, tenía citada a principios de semana una analítica de la curva de azúcar, para comprobar qué tal iba esa diabetes que apareció en el embarazo.

La respuesta fue que no lo podíamos retrasar, así que, ya que mi volante médico estaba en mi casa, les pregunté si me podían mandar una copia por si nos paraba la policía. En cuánto me lo enviaron por email, empacamos todo y volvimos a casa. Ha sido de las despedidas más amargas que he tenido con mi familia, porque seguimos sin saber cuando volveremos a vernos al estar en comunidades distintas, mi marido sigue muy triste aún porque no pudimos ver a su familia con todo esto. Me gustaría contar alguna super anécdota de cómo mi previsión de pedir el justificante nos ayudó en algún control de carretera, pero no fue así, tuvimos un viaje tranquilo y sin incidentes.

Eso sí, algún caldo que se nos había olvidado en el frigorífico generó vida propia y tuvimos que tirarlo con tupper y todo.

La prueba de la glucosa

Test de O´Sullivan para medir la glucosa

La mañana de la prueba de glucosa me marché en coche (primerita vez que conducía desde que me dieran la baja en la semana 20), con instrucciones biberonciles para el señor Esposo. A saber, que le diera su biberón normal de 120 para desayunar y si se ponía muy rabiosa, permiso para darle otro de 30 ya que yo no tardaría mucho en llegar.

¡Ja! Cuando llegué allí, me enteré que en vez de hacerme la prueba de 60 minutos me tocaba la de 120. Así que llame al señor Esposo que el biberón de emergencia aumentaba a 60 porque iba a tardar más de lo pensado. Él, a su vez, me informó que Gatosa seguía roque roque. Cuando tocó el segundo pinchazo, me dieron guantes, hidrogel para mí y para el móvil y un justificante por si me paraba la Guardia Civil (cosa que no pasó). Por cierto, ¿sabéis que los que llevamos gafas se nos empañan con la mascarilla? Un show para conducir así.

La revisión de los 2 (casi 3) meses y las primeras vacunas

Este lunes tuvimos la revisión de los 2 meses, pero si hacéis números, Gatosa cumplía 11 semanas al día siguiente, así que…

Nos llevamos una alegría con el peso, que ya sabéis que ha sido nuestro martirio particular con esta pequeñaja, ya son 4,880 kgs, con razón empezaba a costarme darle el pecho paseando por el pasillo. Y después tocaron las vacunas.

-¿Has traído la del Rotavirus?
-No sabía que le tocaba ahora.
-Pues ve a comprarsela.

Crucé a la farmacia de enfrente y se la compré. 93 eurazos por una dosis. La verdad, esperaba que el pediatra me hubiese avisado de que le tocaba esa vacuna cuando me llamó a confirmarme la cita, que en la farmacia podría no haber tenido y en la situación que estamos, estoy como el preso del poema, que no sé cuando son los días ni cuando las noches son.

El rotavirus es una vacuna bebible que se tomó sin problemas, pero ¡ay! cuando tocaron las de agujas. Yo no había visto llorar así a mi Gatosa nunca, casi parecía que decía “Mamáááááá” con su llanto a pleno pulmón, yo la besé y la acaricié todo lo que pude, pero admito que mi primer instinto fue el de arrancarle la cabeza a la enfermera.

Menos mal que la llevé en la mochila portabebés, cuando llegamos a la altura de la farmacia tras el pinchazo (unos 5 metros), se había calmado y dormido. Además, hemos tenido suerte y no ha habido fiebre, aunque sí una fuerte mamitis.

Cuarentena en casa

Como ya sabéis, estábamos haciendo ejercicio mientras que no estábamos en casa. Gatosa hace su rutina superheroica chupiguay después del biberón de desayuno y nosotros nos turnamos, yo sigo con mis sesiones de cardio de entre 30-40 minutos mientras ella desayuna y hace ejercicio; y el señor Esposo lo hace por la tarde.

Mi idea es subirlo a 45-50 minutos la semana que viene.

Para los paseos nos estamos turnando. Si hay que salir a comprar (ése es un trabajo para el señor Esposo), salgo yo con Gatosa directamente; pero si no hay compra, sale con ella el que no hubiese salido el día anterior. Además al llegar a casa, va toda la ropa y los zapatos al cesto y todo directo a la lavadora.

Dato curioso, Gatosa se ha desaconstumbrado del carricoche y ahora, llora cada vez que la metemos dentro. ¿Os ha pasado a alguno más?

Esperemos que la situación mejore, ¿Cómo lo lleváis vosotros?

Publicado en Bebé

Y dale Perico al cólico

Normalmente cuando tu bebé llora, aunque sea a fuerza de probar diferentes cosas, consigues calmarlo. Pero, hay un llanto, un llanto muy fuerte y potente que no se calma ni con brazos, ni dejándola sola en su cuna, ni con teta, ni con biberón, ni con masaje, ni absolutamente nada, y al mismo tiempo, ves como tu bebé se pone rojo rojo rojo que parece un tomate y se le entrecorta el llanto de lo fuerte que llora.

No se calma ni con el tiempo, y te pilla por sorpresa, porque empieza de golpe y sin aviso. Y la verdad, es que no sabes dónde meterte. Y cuando contactas con el médico, te dice que es un cólico del lactante.

¿Y qué es el cólico del lactante?

El cólico del lactante se define como el episodio de llanto de inicio súbito, con rigidez del tronco o de extremidades (hipertonía), de predominio por la tarde-noche e inconsolable, es decir, que, aun cogiendo al niño en brazos, no se calma, no se consuela.

Lucía, mi pediatra

Que no se calma, no se consuela…” y yo, en aquella fatídica noche, preguntándome por qué pasearla por el pasillo con su música favorita, no estaba funcionando, y elucubrando que había hecho yo mal para que dejase la pobrecita de llorar. He de admitir que la cara del sr.Esposo era la misma que la mía, nada más que en vez de cuestionarme a mí, se cuestionaba a sí mismo.

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Publicado en Bebé, lactancia, Maternidad

Brotes de crecimiento

Como no podía ser de otra manera, Gatosa ha tenido su primer brote de crecimiento durante el confinamiento, justo cuando nos es imposible sacarla unos minutos en el carricoche para que se calme. Sí, lo hemos intentado en el pasillo, pero no es lo mismo.

Por si, como yo, no sabéis lo que es un brote de crecimiento (también lo llaman crisis) os dejo la definición.

Llamamos crisis, brotes o escalones de crecimiento a las situaciones donde el bebé parece no estar conforme con la producción de leche de su madre. 

ALBA LACTANCIA MATERNA
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#YoMeQuedoEnCasa Día 26

Como ya comenté, Estado de Alarma nos ha cazado haciendo una visita familiar, y hoy está siendo un día bueno. ¿Qué digo bueno? MUY BUENO.

Nos hemos levantado con calma y tras una generosa tetada, cuando ha tocado el biberón (lactancia mixta), he podido hacer ejercicio, ducharme, lavarme los dientes y ponerme la cremita de la cara sin que Gatosa me reclamara a berridos. Da la sensación de que ella también se va acostumbrando a la nueva situación.

Para hacerle el seguimiento del peso (que cuando llegamos aquí, con un mes de vida, estaba en 3,160 kgs), usamos un peso de mano para maletas de mi santo padre. Ponemos un empapador en su capazo, lo pesamos, la dejamos a ella en pelotilla picada, la dejamos en el capazo y lo volvemos a pesar. Después sólo hay que restar. Pues, esta semana ha superado ya los 4 kilos, en 4,240 está.

Esta semana también hemos tenido la oportunidad de conocer los cólicos del lactante. Menuda frustración aquella.

Las compras online

Bien, pues tras ese aumento de peso. ¿Adivináis a quién le aprietan sus bodys? Pues sí, a Gatosa. Resulta que en C&A no quedan bodys de la talla 56 o 60 desde hace un par de días. Y en el resto de comercios online no se comprometen a que llegue antes de 15 días. ¿Y quién sabe si en 15 días le valdrán?

Por suerte un amigo me dijo que en el Corte Inglés tienen artículos que se comprometen a entregar al día siguiente. Y eso fueron trompetillas celestiales para mí.

No nos vamos a engañar. El Corte Inglés es caro, lo es. 40 euros por un 3×2 combinable de artículos de la selección en los que me llevé los bodys más básicos, los pantalones más sencillos y un pijama. Pero, es cierto que por más de 20 euros, al día siguiente en casa sin coste adicional.

Cuarentena lejos de casa

Como comentaba antes, estamos haciendo ejercicio. Gatosa tiene su rutina superheroica chupiguay y nosotros buscábamos algo para movernos, que a este paso saldremos del confinamiento cuando Gatosa gatee y si nosotros no hacemos ejercicio a ver quién la pilla.

Rutina Superheroica Chupiguay

Estando tumbada

  • 5x bicicleta (piernas pedaleando)
  • 5x flash kick con cada pierna (patada hacia delante)
  • 10x abrazo + wonder woman (estirar los brazos hacia delante y se cruzan delante del pecho)
  • 5x Superman con cada brazo (brazo estirado sobre la cabeza y el otro en el pecho)
  • 5x Súperlopez (los dos brazos estirados sobre la cabeza)
  • 5x Stayin’ Alive con cada brazo (el brazo estirado mientras que el brazo contrario recorre la horizontal)
  • 5x plátanos con cada mano (agarrar un dedo con la mano)
  • 5x bibliotecarios con cada pie (acariciar la planta del pie para que flexione los dedos)

Visto el espacio reducido del que disponemos, y que no podemos comprar por ello material deportivo, decidimos explorar las opciones que ofrece la Switch.

Nos hemos decantado por Fitness Boxing, y la verdad es que estoy encantada. Yo configuré mi perfil para ejercicios tipo cardio y el sr. Esposo para ejercicios tipo fuerza. Sus rutinas se centran más en los golpes y las mías más en el ritmo. Sus rutinas llevan menos ejercicios y más largos, y las mías más ejercicios pero más breves. No es que esté perdiendo peso, pero no estoy ganando y me noto más ágil, que es lo que pretendía.

Además, sudo bastante lo que me permite un hueco justo después para darme una ducha. Y me permite una pequeña rutina de cuidado personal.

A parte, en el aburrimiento del confinamiento he aprovechado para presentar ya la declaración de la Renta. Creo que nunca la he presentado tan pronto…

Esperemos que la situación mejore, ¿Cómo lo lleváis vosotros?